Industria alimentaria

Los alimentos suelen tener una historia (viaje) larga y rica en consumo de energía, antes de llegar a la mesa. Ya sea en la elaboración de queso con leche o con leche en polvo, en la conservación de frutas y verduras en latas o en el embotellado de cerveza de lúpulo y malta, etc. en todos estos procesos se necesitan grandes cantidades de energía.

En muchos procesos de fabricación de alimentos se necesitan temperaturas por encima de los 100 °C. Algunas industrias requieren de hasta 200 °C.

Estas temperaturas altas se vienen produciendo hasta el momento casi exclusivamente mediante combustibles fósiles, como gas o petróleo. Los recursos existentes de ambos son limitados, reflejándose la disminución de sus existencias en un aumento en los precios. Como la demanda de energía es cada vez mayor, se espera que en el futuro el incremento de los mismos sea elevado.